domingo, 5 de julio de 2009

La Lógica de lo Ilógico




Vélez es el nuevo campeón del fútbol Argentino. ¿Justo? ¿Injusto? El fútbol no sabe de lógicas, y muchas veces nuestras pasiones nos juegan en contra; creemos que uno u otro equipo debía ser campeón, sólo por tenerle simpatía.

Ahora bien, yendo a los fríos números, los de Liniers completaron 40 puntos, 11 partidos ganados. Huracán, 38 puntos, 12 partidos ganados. Pero el fútbol no reconoce las cifras. Al Globo le bastaba con el empate para gritar campeón. Un campeonato brillante, con un equipo que fue hecho para otros fines (salvarse del descenso y la promoción, para ser más exactos), el fútbol más atractivo del torneo, el equipo más goleador, grandes figuras como Pastore, Defederico, Monzón, etc.

Si nos remitimos al partido en sí, éste fue friccionado en el amplio sentido de la palabra. Corrían 19 minutos del primer tiempo cuando tuvo que ser detenido por largos minutos debido a verdaderas piedras de granizo que caían sobre el campo de juego, y que hacían imposible el desarrollo del juego. Hasta ese momento había una leve superioridad de Huracán, pero que no se traducía en llegadas de real peligro.

Después de la pausa, la tónica del partido siguió igual, los de Parque Patricios controlando las acciones, y Vélez sin poder entrar. Hasta que llegó el penal para el Fortín, y todo el planteo de Angel Cappa parecía irse a la basura. Pero ahí apareció una de las figuras del torneo, Gastón Monzón, para tapar magistralmente el tiro de Hernán Rodrigo López.

Ya en el segundo tiempo, obviamente el trámite del partido se hizo más tenso; Vélez necesitaba un gol para gritar campeón, mientras que a Huracán le convenía que los minutos pasaran y pasaran. Jugadas de peligro no fueron muchas; sin embargo, los locales supieron matar en el momento en que tuvieron la oportunidad: 40 minutos, pelota al área, disputa entre Larrivey y el arquero Monzón -donde hubo falta del delantero-, y el balón que le queda servido a Maxi Moralez, que a pesar de tener dos defensores del Globo tapando el arco, la mete justo entre estos dos, y a celebrar. Vale decir que el gol fue viciado, pero eso ya no importa. Los que están celebrando son los de Liniers.

Tras el gol, los ánimos se caldearon aún más, el juego estuvo parado por algunos minutos, ya que los hinchas de Vélez no querían devolver la pelota, y todo el show que suele suceder en los partidos definitorios, sobre todo en el fútbol trasandino. Los minutos siguieron pasando, Huracán perdió una clarísima opción en una verdadera "tole-tole" en el área velezana, y Bracenas dio por terminado el Clausura 2009. Vélez a alzar la copa, y Huracán, el sufrido Globito, nuevamente a partir de cero, sabiendo que quizás cuántos años tendrán que pasar para que su equipo esté peleando por el campeonato nuevamente.

¿Existe la justicia en el fútbol? Hoy, como muchas otras veces, ha quedado demostrado que no necesariamente el equipo que juegue mejor durante el torneo es quien termina llevándoselo.

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